Opinión
jueves, 25 de septiembre de 2008

Previsibilidad: el nuevo Índice

Omar Lillardo*

Las decisiones generadas desde el más alto nivel de la conducción de nuestro país, han plasmado en la gente un abanico de dudas y, como consecuencia, una nueva “sensación” - tal como les gusta decir a los funcionales -, que provoca notorias actitudes en la población en general. Una de ellas es la retracción en el consumo, ayudada en mucho por el deterioro incesante del poder adquisitivo. Hablamos del interior y de una región donde, supuestamente, la influencia del “campo” no debería percibirse dada la fuerte presencia de unidades productivas industriales.

A pesar de los permanentes intentos por destruir el sistema educativo en general - por acción y por inacción de los distintos gobernantes desde la década del ’90 hasta hoy y muy a contramano de los suntuosos anuncios en el sentido que todos esperamos y deseamos -, y la formación técnica en particular, la gente se prepara para afrontar los requerimientos empresariales nutriendose de otra manera y en forma individual.

Debemos incorporar, entonces, un nuevo índice. Se trata de la Previsibilidad, algo muy común en los países que se desarrollan y promueven el bienestar de sus pueblos.

Es verdad que las comparaciones son odiosas. Es verdad que a los españoles nuestro pueblo aún los ve, mayoritariamente, como “gallegos brutos”. Pues bien, esto le pasó a un responsable de Cultura de un gobierno municipal de esta región hace algunos años:

Se comunicó con autoridades de esa área de una comunidad española para interesarlos sobre una muestra de artistas plásticos.

La primera respuesta fue “Sí, con mucho gusto, ¿cuándo se realiza?”

El Secretario de Cultura comentó: “en octubre” (faltaban dos meses)

“Señor, con todo respeto, nosotros programamos todo dos años antes”

Ojalá, desde el ámbito de poder, puedan visualizar que el nivel de comprension de nuestro pueblo es mucho más alto de lo que nos quieren hacer creer, dicho esto con plena conciencia del cinturón de pobreza que nos rodea en cada ciudad “industrial” y con el dolor que ello conlleva.

Ahora bien, si sabemos que no podemos pedirle “peras al olmo”, ¿qué podemos hacer nosotros para inducir a un cambio de actitud de quienes hemos elegido entre todos?

- porque los políticos no nacen de un repollo, ¿vio? - 

Por lo pronto no ocultar la realidad, asumirla en todos sus aspectos - con los buenos, que los hay, con los malos y también con aquellos que no nos gustan tanto -, para comenzar a modificarla entre todos, sin excluir a nadie.

Ante un panorama que parece desesperanzador, vale destacar algunos hechos que se están dando, siempre hablando de nuestra región. En el devenir de nuestra actividad, dialogamos con quienes están al frente de las áreas de desarrollo y nos encontramos con que sus conceptos y actitudes tienden a esa planificación estratégica que nos debemos. Además, cumplen en informar sobre las posibilidades de inversiones.

Esto genera un optimismo y propende a otra actitud de la gente, crenado expectativas de crecimiento que hace subir este nuevo índice: Previsibilidad

¿Podemos empezar a “medirlo” dibujando una sonrisa en nuestro sufrido pueblo?

Solo es necesario no olvidarse de la sabiduria popular y encauzar nuestras acciones en pro de un bienestar general.

*Socio Titular - Grupo CoSMO