¿Qué Estamos Exportando?
martes, 12 de marzo de 2019
Durante el año 2018, las exportaciones totales de bienes del país alcanzaron los 61.559 millones de dólares. Esto significó un crecimiento del 5% respecto al año anterior y del 8,4% respecto al año 2015. Sin embargo, estos valores aún están muy por debajo del máximo de 82.000 millones de dólares exportados en 2011, cuando los precios internacionales de los principales productos exportados por nuestro país se encontraban en récords históricos. Como es sabido, el complejo exportador más importante para la Argentina es el sector oleaginoso y, dentro de este, el complejo sojero. A pesar de la sequía que castigó a todo el agro, pero principalmente a los cultivos de la zona núcleo, durante 2018 las exportaciones del sector oleaginoso totalizaron 16.680 millones de dólares, es decir que fue responsable del 27% de los envíos al exterior. La soja se destaca dentro de todo el complejo e individualmente representa el 24,5% de las exportaciones totales de Argentina, mientras que el resto queda para el girasol, el maní y las aceitunas. Hace ya muchos años que el puesto número uno en el ranking de exportaciones lo ocupa el complejo sojero en Argentina (con los envíos de harinas y pellets, aceites y porotos). Sin embargo, el año pasado ha experimentado una sensible reducción en su participación como consecuencia de un doble fenómeno: la sequía que perjudicó el volumen de producción del sector y un proceso de “rebalanceo” de cultivos como consecuencia de los cambios en las retenciones y la eliminación de restricciones a las exportaciones. En este sentido, desde hace ya tres campañas, la superficie sembrada con maíz ha venido ganando terreno que antes no era explotado o era cultivado con soja. A su vez, el resurgimiento de otros productos que estaban “pisados” por regulaciones y restricciones han hecho retroceder parcialmente el liderazgo de la soja. Así, mientras que en 2015 el complejo sojero representó casi el 33% de las exportaciones totales, en 2017 fue del 29% (sin efecto sequía) y del 24,5% en 2018 (con efecto sequía). Por su parte, el trigo pasó de representar el 2,3% de las exportaciones totales al 4,6% y el complejo petroquímico creció desde una participación del 5,1% en 2015 al 8,2% en 2018. El mismo fenómeno se observa para el complejo bovino y pesquero. El dinamismo que han tomado todos estos sectores en los últimos años es la mejor muestra de cómo la remoción de trabas habilita el despliegue de las ventajas competitivas que el país tiene en el comercio internacional y permite una mayor diversificación de la estructura exportadora. En este sentido, los diez complejos más importantes (ver gráfico de torta) para las exportaciones argentina en 2018 fueron: el complejo oleaginoso (27,1%), el complejo cerealero (13,2%), el complejo automotriz (12,9%), el complejo minero (8,7%), el complejo petrolero (8,2%), el complejo bovino (6,4%), el complejo frutícola (4,2%), el complejo pesquero (3,5%), el complejo farmacéutico (1,4%) y el complejo hortícola (1,3%). Es evidente la importancia de las ventajas comparativas en los sectores intensivos en recursos naturales, ya que 8 de los 10 complejos más relevantes sobre las ventas totales del país pertenecen a actividades de explotación y cultivo de los recursos del suelo (renovables y no renovables) y el agua. A su vez, más allá de analizar la relevancia de casa sector o complejo sobre el total es interesante analizar el cambio que han experimentado desde el 2015. Aquí se observa que los sectores con mayores crecimientos fueron el complejo petrolero-petroquímico, con un crecimiento acumulado desde 2015 del 72%. Dentro del mismo se destacan las exportaciones de petróleo y gas que prácticamente se duplicaron en estos tres años (crecieron 90%). En segundo lugar, se ubica el complejo cerealero (50%), con el trigo como estrella del sector (acumula un crecimiento del 113%); seguido por el complejo pesquero (46%) y el sector bovino (38,1%) impulsado por un crecimiento del 116% de las exportaciones de carne vacuna. En el quinto puesto se ubica el complejo automotriz, con un crecimiento del 24% acumulado, explicado principalmente por la paulatina recuperación del mercado brasilero y algún efecto secundario de diversificación de mercados. Es mucho lo que aún queda por hacer para que las exportaciones tomen mayor dinamismo y se instalen como el verdadero motor de la economía argentina. Sin embargo, es crucial continuar por este camino ya que es la única forma de crecer de manera sostenible, sin interrupciones periódicas por la falta de divisas para hacer frente a los compromisos tomados por el país (importaciones, intereses de deuda, etc.). Ante el surgimiento de nuevas expresiones contrarias a la exportación en pos del “mercado interno” es preciso remarcar los buenos resultados obtenidos por aquellos sectores donde se han hecho cambios en la política económica.