Irresponsabilidad Perversa
jueves, 13 de septiembre de 2018

Decir algo, comprometerse con esos dichos al plantearlos como Objetivos y luego, en pocas horas o al día siguiente, modificar todo por un ‘supuesto’ error que, además, no contempla a las Personas ni las consecuencias que sobre ellas saben van a desencadenarse serios inconvenientes, incluso saben que pueden perder hasta la Dignidad… es sólo posible en mentes Perversas, aunque intenten desdibujar sus acciones bajo pretextos inconexos, lábiles y mentirosos. Alguna vez, el Pueblo deberá asumir sus errores y horrores porque también, precisamente por ser Humanos, nos equivocamos como tales. También, en algún momento, la Justicia deberá asumir la Responsabilidad que aún no ha tomado como acción de Justicia Real y Verdadera, para Sancionar, de acuerdo con la Constitución, a quienes no defienden los intereses del País ni de la Nación.

Omar Lillardo Alonso *







En momentos en que nuestra Bendita Patria atraviesa un presente gravísimo, que aún no sabe cuál será el desenlace y su posterior derrotero, el actual presidente ‘evade’ su Responsabilidad y dedica parte de su tiempo en ‘disfrutar’ del fútbol internacional y local (hechos ocurridos en el fin de semana donde se decidieron los cambios de gabinete, reflejado por varios cronistas y medios cercanos a la actividad del Ejecutivo Nacional).


Es muy triste y doloroso asistir a situaciones tan aberrantes y alejadas del Sentido Común, de la Sensibilidad como Seres Humanos, cuando hay vecinas y vecinos - ¡Niños en particular! - que no tienen la posibilidad de contar con un plato de comida por día.


La historia siempre da cuenta de estos sucesos aberrantes, pero la pregunta merodea y surge con muchísima fuerza: ¿¿Hasta cuándo?!


El Pueblo argentino ha sufrido y sufre las consecuencias de las ‘decisiones’ supuestamente equivocadas de sus ‘dirigentes’, se esfuerza para cubrir la Barbarie que ellos le imprimen a ‘sus gestiones’, paga todas las fiestas – donde se incluyen a empresarios, gremialistas y una sarta de atorrantes impresentables que siempre pululan cerca del poder de turno para sacar su tajada. La Justicia no ve, no oye ni actúa…


Habiendo pasado tantas situaciones como esta, la observación de la experiencia indica que estamos en la calma previa a la tormenta… y el pedido, casi un rezo, aparece naturalmente: ojalá no perdamos más Vidas. A pesar de los errores cometidos como Pueblo, el precio es siempre muy grande, muy duro y nadie quiere repetir ese tipo de hechos.


El desenlace natural, sin saber cuál, está a pocos pasos, aunque estos se desarrollen en meses, pero siempre llega.


* Omar Lillardo Alonso

Comunicador Social, Escritor

http://omarlillardo-autoresomar.blogspot.com.ar/