Seņales de salida con ligeras mejoras
martes, 30 de noviembre de 1999

En octubre, se registró una nueva caída de la producción industrial. No obstante, en términos desestacionalizados, la actividad retoma el sendero de las alzas observadas en julio y agosto. Los indicadores que señalan el fin de la recesión industrial registran ligeras mejoras, mientras que continúa reduciéndose la difusión sectorial de la caída de la actividad.

Guillermo Bermudez*





La información preliminar del índice de producción industrial (IPI) de FIEL da cuenta de una nueva caída de la actividad en el mes de octubre, que alcanzó 7.1% en términos interanuales. En el mes, todas las ramas de actividad mostraron un retroceso, siendo la reducción de la producción de insumos químicos y plásticos cercana al 10% y la de la industria automotriz del orden del 17%, las que hicieron el mayor aporte a la caída interanual del IPI en octubre. La contracción de la actividad en el mes, aún cuando resultó más pronunciada de lo esperado, deja atrás el importante retroceso observado en el mes de septiembre y las caídas del bimestre junio – julio, superiores al 8%.


En el acumulado para los primeros diez meses del año y en la comparación interanual, todas las ramas de actividad muestran una contracción de la producción, comenzando por el sector de Insumos Textiles (0.6%) y continuando por la producción de Papel y Celulosa (0.7%), Alimentos y Bebidas (2.3%), Insumos Químicos y Plásticos (2.8%) y Petróleo Procesado (4.5%). Las restantes actividades industriales presentaron en el acumulado para los primeros diez meses del año caídas de la producción superiores a la del promedio del IPI, que se ubicó en el 5.2%, comenzando con Minerales no Metálicos (5.5%) y siguiendo con Metalmecánica (6.1%) y Cigarrillos (11.1%). Por su parte, la industria siderúrgica en el acumulado para el período enero – octubre muestra un retroceso interanual de 14.2%, mientras que la industria automotriz cierra el ranking de crecimiento con una contracción de 14.3% respecto de los primeros diez meses de 2015.



En el mes de octubre, la producción de alimentos y bebidas volvió a registrar una caída interanual. En efecto, la producción de la rama se contrajo 3.7% en el mes, lo que constituye la quinta caída consecutiva de actividad en el sector.

Para los primeros diez meses del año, la producción de bebidas, que acumula una contracción del 8.9% en relación al mismo periodo del año pasado, continúa mostrando desde agosto una desaceleración en el ritmo de retroceso, al tiempo que la producción de alimentos pasó a ubicarse en el cuadrante negativo, al acumular en los primeros diez meses del año una contracción del 0.2%. En particular, en el sector productor de alimentos, la faena vacuna volvió a mostrar una caída interanual (-2.1%), que lleva a acumular en el periodo enero – octubre un retroceso del -6.1% interanual.



Los indicadores que permiten identificar un cambio en la fase del ciclo de retención y recomposición de stocks no muestran una consolidación.


En materia de faena porcina, el comportamiento sigue siendo destacado, acumulando en los últimos diez meses un avance de la producción del 9.3%. Por su parte, la producción de aceite de girasol y soja, acumulan en el periodo enero – octubre una mejora interanual del 5% y 7.5%, respectivamente. Por otro lado, la faena avícola continúa en caída y el proceso de leche acumula en diez meses un retroceso del 12%, fundamentalmente a causa de las inundaciones de las principales cuencas productoras: Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.



El proceso de petróleo, que en septiembre había sido la única rama que mostró una mejora interanual, no logró repetir la marca. En efecto, en octubre la refinación retrocedió 5.1% respecto del mismo mes del año pasado. En los primeros 10 meses del año se procesaron 24.8 millones de m3 de petróleo, lo que significa una caída interanual del 4.5%, y coloca los actuales niveles de producción un 14.1% por debajo del alcanzado en 2007. De este modo, el sector continúa realizando un aporte negativo al crecimiento del IPI, aun cuando venga mostrando ligeras mejoras desde agosto pasado. En materia de producción de petróleo, existen expectativas por el impacto que la quita de subsidios a partir de la unificación del precio del barril “criollo” al “internacional” podría aparejar sobre la actividad; no obstante, ello no afectará la refinación, que podrá ser abastecida con mayores importaciones de petróleo crudo que las actuales.



En lo que se refiere a la producción de minerales no metálicos, en el mes de octubre tuvo lugar una nueva, esperada, caída interanual de la producción, aunque ella resultó algo más profunda de lo anticipado.


En efecto, en el mes la actividad del bloque se contrajo 14.6% respecto de octubre de 2015, empujada por el retroceso de los despachos de cemento (-17.7%). De este modo, el sector acumula en los primeros diez meses del año una caída de 5.5%, luego de no haber superado el desafío de mejorar la marca de septiembre y octubre de 2015, cuando la producción del sector alcanzaba el pico de actividad en el año, en un contexto de fuerte empuje de la obra pública en tiempos pre electorales. Para el sector, la recuperación interanual aun cuando luce más cercana, ha mostrado cierta demora. En este sentido, en el mes de septiembre, el ISAC registró un retroceso de la actividad de la construcción del 13.1%, superior al 12.8% que acumula en los primeros nueve meses del año. En este escenario, para noviembre se espera una nueva caída interanual de la producción de minerales no metálicos, aunque de menor magnitud a la observada en octubre.


En materia de producción siderúrgica, durante el mes de octubre tuvo lugar una marcada mejora mensual de la producción - superior al 15% - aunque ello resultó insuficiente para evitar la esperada caída interanual de la actividad. Así, en el mes la producción se redujo en términos interanuales 14.6%, a partir de la caída de la producción primaria -hierro primario (-26.4%) y acero crudo (-19.7%)- acompañada de un patrón mixto en la producción de elaborados –terminados en caliente (-20.2%) y terminados en frío (+18.2%). Desde el sector, se sostienen expectativas optimistas a partir de observarse mejoras en los pedidos de materiales, de aceros planos y aceros largos, destinados a la construcción.


Al mismo tiempo, la reactivación de las obras de infraestructura y los despachos destinados a la fabricación de maquinaria agrícola y acoplados, alimentan las buenas perspectivas. No obstante ello, para el mes de noviembre se espera una nueva caída interanual de la producción más moderada que en meses previos.


En octubre, la producción automotriz volvió a registrar una nueva caída. En efecto, en el mes la producción se redujo 16.8% en términos interanuales, contracción superior a la registrada en el acumulado para los diez primeros meses del año (-14.3%). Este desempeño estuvo determinado por la caída en la producción de automóviles (-33%) que no pudo ser compensada por el alza en utilitarios (+12.1%). La caída de la producción de automóviles es producto de la débil demanda externa. En el mes las exportaciones se contrajeron 25,9% en términos interanuales y acumulan una caída del -28.9% en los primeros diez meses del año. En particular, el destino Brasil, que concentra más del 70% de las ventas externas de automóviles, acumula una caída de despachos del 33%, que lejos está de ser compensada por el incremento de unidades colocadas en los mercados de México, Chile y Perú.


El impacto sobre la producción de la débil demanda externa no logra ser moderado por la buena dinámica observada en las ventas de las terminales a las concesionarias locales, que en octubre registran un aumento del 9% interanual y acumulan más del 17% en el periodo enero – octubre, en virtud de que los vehículos de producción local despachados muestran un exiguo aumento del 0.1% en los primeros diez meses del año.


En cuanto a los patentamientos, la demanda continuó sostenida en el mes de octubre. En efecto, en el mes, con 62 mil unidades las ventas crecieron 3.9% respecto a octubre del año pasado, resultando nuevamente el mejor registro entre los octubres de los últimos dos años, acumulando una recuperación del 8.2% en diez meses, dejando atrás las caídas de 6.3% en 2015 y de 28.2% en 2014.


En materia de actividad en Brasil, la recuperación industrial que había registrado un impasse en agosto, volvió a mostrar un avance en septiembre. En efecto, luego de que el índice de producción física de la industria (IPF-BR) publicado por el IBGE en agosto mostrara una caída de 3.8%, que eliminó la mejora acumulada entre febrero y julio (+3.7%), en el mes de septiembre la producción industrial ajustada estacionalmente avanzó un ligero 0.7%, colocando a agosto en posición de candidato a punto de giro que señale el fin de la recesión industrial en Brasil, desplazando al registro de febrero que se tenía hasta el momento. El escenario político podría demorar más aún el despegue de la actividad. Precisamente, los sondeos preliminares sobre la confianza y expectativas en la recuperación de la industria, relevados con anterioridad a los eventos de fin de noviembre, daban cuenta de una mejora de estos indicadores. El índice de confianza (ICI) avanza 1.1% en el mes, después de caer 1.6% en octubre; el índice de expectativas (IE) crece 1.1% al igual que el índice de percepción de la situación actual.


Tomando en cuenta la clasificación de la actividad industrial por tipo de bienes, en el mes de octubre todas las clases registraron una caída menos profunda que la observada en septiembre pasado. Incluso, en el caso de los Bienes de Capital, en el mes se registró una ligera alza interanual. Así, mientras que la producción de Bienes de Consumo Durable sostiene un ritmo estable de caída y los Bienes de Capital moderan su retroceso en el acumulado, los Bienes de Uso Intermedio y los de Bienes de Consumo No Durable deterioran su posición.



IPI como Ciclo Económico

En términos desestacionalizados, el IPI de octubre registró una mejora de 2.4% respecto del mes anterior, recuperando parcialmente el retroceso del mes septiembre y retomando el sendero de avances observado en julio y agosto. De este modo, el actual nivel de actividad se encuentra 1.4% por encima del registro del mes de junio pasado. Transitoriamente, la actual fase recesiva alcanza una duración de 16 meses (desde junio 2015) y muestra una contracción de la actividad a un ritmo equivalente anual (6%) inferior al promedio (14.7%) de las nueve fases recesivas anteriores. Por su parte, los indicadores que permiten identificar el cambio de fase hacia una expansión industrial vuelven a mostrar ligeras mejoras, que requieren consolidarse, al tiempo que la difusión sectorial de la contracción de la actividad continúa reduciéndose.


En efecto, luego de haber alcanzado un pico de 85% en el segundo trimestre, en el mes de octubre se ubica algo por encima del 70% y sostiene perspectivas de mejora.


En síntesis, en el mes se dio una caída interanual de la actividad, algo más profunda de lo esperado, pero que deja atrás el retroceso de septiembre y del bimestre junio – julio. La mejora mensual de la producción en términos desestacionalizados vuelve a poner a la actividad en el sendero de la recuperación, colocando a septiembre en posición de candidato a punto de giro. Los indicadores que señalan el fin de la recesión avanzan con ligeras mejoras al tiempo que continúa reduciéndose la difusión sectorial de la contracción de la actividad.

FIEL - Indicadores de Coyuntura Nº 582, diciembre de 2016




*Economista de FIEL