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"Revolución", a pérdida: aviones con baja ocupación complican las finanzas de las líneas aéreas PDF Imprimir E-Mail
viernes, 15 de marzo de 2019
Pasan los meses y la ultra promocionada "revolución de los aviones" sigue en el terreno de las promesas Casi la totalidad de las empresas mantiene niveles por debajo del 80% y en algunos servicios más de la mitad del avión va vacío. Las rutas más flojas. Tras el contundente derrumbe que evidenciaron los vuelos internacionales a lo largo de 2018, ahora se conoció que la temporada de verano estuvo lejos de cubrir las expectativas que trazaban tanto funcionarios como las compañías del sector. Según datos de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) a los que accedió iProfesional, de casi 40 terminales aéreas relevadas, más de la mitad completó enero con números en rojo en términos de afluencia de pasajeros. En la nómina de aeropuertos que perdieron viajeros respecto de igual mes del año pasado se destacan el Aeroparque Jorge Newbery (caída del 7%), Mar del Plata (9%), Rosario (14%) y Bahía Blanca (18%). Pero, en paralelo a este menor flujo, un aspecto que suma preocupación al escenario está vinculado con el nivel de ocupación que exhibieron los vuelos durante el mes más fuerte de las vacaciones de verano. En ese sentido, a excepción de LATAM (86%), el resto de las compañías mostró un nivel de demanda de asientos por aeronave muy por debajo del 82%, límite mínimo para empatar costos operativos, según la misma industria. En concreto, esto significa que en la pretendida "revolución de los aviones", casi la totalidad de las empresas que completan itinerarios de cabotaje hoy vuela a pérdida. Los números de ANAC son contundentes al respecto: durante el primer mes del año, Aerolíneas Argentinas promedió una ocupación del 77%, seguida por Flybondi (75%), Andes (73%), Avianca (67%) y Norwegian (65%). JetSmart, última debutante en el pelotón de aerolíneas que hicieron base en la Argentina desde que el Ministerio de Transporte empezó a promover el negocio aéreo, aún no registra vuelos de cabotaje. Pero su debut en la ruta El Palomar-Santiago de Chile, siempre según el organismo oficial, tampoco ha sido muy positivo. El nivel de ocupación del servicio en estas primeras semanas de vuelos es de apenas el 56% de los asientos. Los números de enero muestran una continuidad de los bajos niveles ya constatados por el organismo en noviembre y diciembre del año pasado. A excepción de Flybondi y Norwegian, en el acumulado del último mes de 2018 todas las compañías efectuaron traslados con promedios hasta dos puntos por debajo de lo relevado en enero. Ruta del déficit En cuanto se traza un análisis más en profundidad sobre las rutas que hoy permiten al menos empatar el gasto que implica poner un avión en el aire, el organismo devela que prácticamente el 73 por ciento de los itinerarios es deficitario. Así, de un total de 30 recorridos sólo 8 ostentan niveles de ocupación de cuanto menos el 82 %. El más completo: El Calafate-Ushuaia, con un nivel del 92%, seguido de Aeroparque-El Calafate (87%), Aeroparque-Ushuaia (87%) y Aeroparque-Bariloche (86%). En el otro extremo de la medición se ubican rutas como Aeroparque-Santa Fe, con apenas 56%, Aeroparque-Santiago del Estero (60%), y Aeroparque-Rosario (69%), que encabezan la nómina de los vuelos con menor ocupación. En paralelo, Ezeiza-Mendoza, con un rango del orden del 70%, y Aeroparque-Córdoba (72%), también se posicionan por debajo del promedio que requiere esta actividad. Con relación a los aeropuertos y terminales que este verano exhibieron una merma en el movimiento de pasajeros, al tope de la nómina se ubica Termas de Río Hondo, con una baja del 77% (con datos al mes de enero), seguido por Paraná (63%), San Juan (39%), y Río Cuarto (29%). En el listado también se destacan las caídas de Bahía Blanca (18%), Trelew (16%), Rosario (14%), Mar del Plata (9%), Chapelco (7%), Aeroparque (7%), y Esquel (4%). De capa caída Analistas, ejecutivos e incluso representantes gremiales coinciden en que, producto de la recesión económica, la actividad aerocomercial enfrenta uno de sus escenarios más dramáticos en años. Los números en rojo, de hecho, no han hecho más que intensificarse en el cierre de febrero. En ese sentido, Franco Rinaldi, reconocido experto del sector, expuso ante iProfesional datos de ocupación de esta última semana que ratifican la tendencia negativa. "Aerolíneas y Austral completaron servicios desde Neuquén hacia Buenos Aires con 80 butacas ocupadas, en otro caso se llegó a 108 pasajeros, siendo que cubre la ruta con un avión de más de 180 plazas. Como Norwegian, que también voló de Córdoba a Capital Federal con 70 pasajeros sobre un total de más de 180 asientos disponibles", detalló. El especialista señaló, además, que Flybondi completó viajes entre el aeropuerto de El Palomar y la ciudad de Córdoba con algo más de 90 pasajeros sobre un total de 189 asientos. "El miércoles cubrió la ruta a Posadas con un pasaje de 127 pasajeros. O sea, 72 asientos libres. Algo parecido le ocurre a JetSmart, que en estos días ha volado a Santiago con casi 80 lugares sin ocupar. Las empresas están viviendo un momento dramático en términos de demanda", sentenció. Rinaldi sostuvo que los parámetros de ocupación de los aviones constatados en la actualidad para vuelos de cabotaje resultan incluso peores a los registrados en años como 2001 o 2002. Para el experto, la merma en la demanda responde mayormente a que buena parte del público de clase media que en vacaciones solía desplazarse vía aérea este verano optó por no viajar. "Mucha gente directamente no se fue a ningún lado o, en todo caso, prefirió moverse a zonas cercanas. La menor demanda de la clase media es la razón de mayor peso a la hora de entender qué es lo que pasa con los vuelos de cabotaje, pese a los bajos precios. La situación económica achicó la porción de viajeros", expresó. Consultado respecto del caso puntual de LATAM, que aparece como la compañía que aún mantiene niveles de ocupación razonables, Rinaldi sostuvo que el porcentaje positivo tiene condimentos "engañosos". "Lo de LATAM se explica sólo por las promociones y beneficios que la empresa mantiene vigentes. Buena parte de los vuelos ‘vendidos’ en enero en realidad sólo fueron canje de puntos por parte de los clientes de la empresa. Por otro lado, el año pasado LATAM desprogramó varias rutas que no le eran rentables. Bahía Blanca fue una de ellas", aseguró. En el ámbito gremial el análisis es similar. Marcelo Uhrich, referente de la Unión del Personal Superior y Profesional de Empresas Aerocomerciales (UPSA), sostuvo ante iProfesional que la caída en el tráfico que develan muchos de los aeropuertos relevados por ANAC responde a que "la gente no tiene plata para comprar pasajes". "El 2018 cerró con números muy complicados y ahora la situación directamente se agravó. El poco turismo activo optó por formas de transporte más gasoleras. Todas las empresas aéreas están volando a pérdida. La compañía que no desactiva rutas está devolviendo aviones o, en todo caso, suspende cualquier plan de renovación de flota. La tan mentada revolución de los aviones terminó transformándose en una tormenta en los cielos", concluyó.
 
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