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Prensa europea no perdona a Macri: "Amenaza llevar a Argentina a la quiebra" PDF Imprimir E-Mail
jueves, 13 de septiembre de 2018

Como te ven, te tratan…

La influyente y prestigiosa revista de moda Vanity Fair, que supo destacar el glamour de la primera dama argentina Juliana Awada, fue lapidaria: "Dos años después de su llegada a la Casa Rosada, Mauricio amenaza con llevar a Argentina a la quiebra y Juliana se enfrenta a denuncias por explotación infantil en sus empresas", disparó en una nota radiográfica de los casi tres años de Macri en el poder.





"Cómo los Macri cayeron en desgracia", promete el incendiario título de la revista Vanity Fair publicado el pasado martes 11 de septiembre; nota en la que el periodista Eduardo Bravo repasa cómo se conocieron los Awada y los Macri.


Muy autocrítica de la gestión Macri, la revista realiza un recorte sobre la polarización M vs. K: "La sombra de Cristina Kirchner ha sobrevolado el gobierno de Macri desde su formación. Se podría decir que el presidente argentino, licenciado en Ingeniería Civil en la Universidad Católica de Argentina, ha utilizado una estrategia tomista para convencer a sus electores. Si en la Summa Teológica Santo Tomás probaba la existencia de Dios detallando qué cosas no era el Altísimo, por ser imposible para los humanos discernir aquello que sí era, Macri basó su campaña no en decir qué iba a hacer para mejorar la Argentina, sino en desgranar qué cosas realizadas por Cristina Kirchner él jamás repetiría. Además, se comprometió en sacar a la luz todos los escándalos que salpicaban a la expresidenta y su círculo cercano, los hubiera… o no.


Dado que la situación del país no mejora y que el Gobierno baja en las encuestas de previsión de voto, la recompensa por los trapos sucios de Cristina Fernández ha sido incrementada al 10%".


Repasando sus más de dos años y medio en la Casa Rosada, la publicación europea arremete: "Los primeros mensajes de Macri a la población tras asumir el cargo fueron de austeridad. Según su gabinete, el saqueo provocado por los Kirchner y sus secuaces había arruinado a un país asombrosamente próspero como Argentina. Era necesario, por tanto, arrimar el hombro, hacer un esfuerzo colectivo, reducir gastos, ser austeros y ahorrar para devolver a la República al lugar que le correspondía. Ahorrar en, por ejemplo, la calefacción.


Desde la residencia presidencial de Olivos, Macri pidió a los argentinos que se abrigasen y no estuvieran en sus casas en “patas y remeras”. Es decir, descalzos y en manga corta. El problema surgió cuando la foto que acompañaba al mensaje en las redes sociales, mostraba al presidente en manga corta y a su esposa, Juliana Awada, descalza, mientras disfrutaban en familia de un encuentro de combinado nacional en la Copa de América de julio de 2016, en pleno invierno austral.


Esta disociación entre lo que se le pedía a la población y lo que el gabinete de Macri hacía en la intimidad, provocó que fueran muchos los argentinos que emprendieron protestas que iban más allá de las manifestaciones en las calles, la toma de colegios, facultades universitarias o la ocupación de organismos públicos. A medio camino entre los escarceos guerrilleros y las acciones situacionistas, los ciudadanos criticaban al presidente utilizando para ello las conexiones en directo de los informativos y los programas de actualidad. Cuando el reportero les preguntaba por la situación del país y la mejoría económica, los interpelados comenzaban a responder con normalidad hasta que, llegado un momento, incluían la expresión “Macri, gato”. Hasta el cantante del grupo La Renga, la pronunció en uno de sus recitales, así, al descuido.


Según el diccionario lunfardo de Tino Rodriguez, “gato” sería sinónimo de ladrón. Para Óscar Conde, miembro titular de la Academia porteña de Lunfardo, en el lenguaje carcelario, “gato” se refiere también a aquel que se encuentra en el escalafón más bajo del pabellón y se dedica a hacer las tareas abyectas que le ordenan el resto de presidiarios. Para muchos argentinos, Macri se había convertido, justamente, en el que estaba haciéndoles el trabajo sucio a los grandes terratenientes del campo argentino, a los miembros de la Sociedad Rural, a las multinacionales extranjeras, al FMI y al Banco Mundial. De hecho, después de años sin endeudarse, Argentina se ha visto obligada a pedir créditos millonarios a esas dos instituciones internacionales y ha emitido deuda pública a cien años vista con objeto de reflotar la economía del país. Una decisión que buena parte de la población no le perdona a Mauricio Macri, sencillamente, porque ya ha sufrido en sus carnes las consecuencias de ese tipo de acuerdos.


Esa desafección de parte de la población con el ejecutivo argentino ha provocado que a ese “Macri, gato” siguiera otro cantito popular mucho más agresivo: “Mauricio Macri, la puta que te parió”. La frase, claramente ofensiva con la progenitora del clan presidencial, ha sido coreada en manifestaciones, campos de fútbol, teatros o conciertos de música, como el que ofrecido por Charly García en la ciudad de Córdoba el pasado mes de julio.


Los partidarios de Macri, que también los tiene, no se tomaron nada bien esta escalada en los ataques al presidente y exigieron que se pusiera fin a esos insultos. A partir de entonces, la policía se propuso impedir que, en los estadios, la hinchada interpretase el cantito, hasta el punto de amenazar con suspender los encuentros en los que se escuchara. Una situación que el pueblo argentino resolvió con ingenio, reduciendo la frase a sus iniciales. A partir de ese momento, las pintadas, los carteles en la vía pública de algunos negocios y los mensajes de internet se limitaban a poner “MMLPQTP”. No hacía falta decir más".


El recorte presupuestario en vacunas, el patrimonio de Dujovne en el exterior, Santiago Maldonado, el polícia Luis Chocobar, Elisa Carrió y la adrenalina que le provocan las crisis y Milagro Sala presa "sin una acusación firme que la respalde" son algunos de los puntos que destaca la extensa nota:


"A pesar de las ayudas del FMI, cuyo monto asciende por ahora a 50.000 millones de dólares, Argentina no ha conseguido aún despertar la confianza de los mercados. Por ello, el gobierno se ha visto obligado a solicitar que se adelante el calendario de entrega de las diferentes partidas y, ya de paso, pedir algo más dinero al organismo internacional.


La noticia la dio hace unos días Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda, cuyo patrimonio está fuera de Argentina porque, según sus palabras, no confía demasiado en la economía nacional. Como era de esperar, si él no confía, difícilmente puede transmitir tranquilidad a los inversores. Prueba de ello es que, al inicio de su rueda de prensa, el dólar estaba a 38; al concluir, veinte minutos más tarde, ya había subido 50 centavos.


El adelanto en el desembolso de las ayudas del FMI está supeditado a nuevos ajustes económicos, algo que Macri ya ha comenzado a hacer. Entre ellos se encuentran la eliminación de la vacuna de la meningitis en los hospitales públicos y la reestructuración de diferentes ministerios, por ejemplo los de Salud, Cultura, Trabajo, Ciencia y Tecnología, que pierden esa categoría para convertirse en meras Secretarías de otros ministerios. Hoy por hoy, el país que tiene dos premios Nobel de Medicina, uno de Química y que posee uno de los acervos culturales más importantes del mundo, carece de Ministerio de Sanidad, de Ciencia y de Cultura.


A las puertas de la primavera, todavía es pronto para saber si estas nuevas medidas y las que se anunciarán en breve, tranquilizarán a los mercados. El pasado viernes, el dólar cerró en poco más de 37 pesos, lo que es un dato optimista, pero no lo suficiente como para borrar de la mente de los argentinos las palabras de Mauricio Macri que, en una de sus últimas comparecencias públicas, advirtió que aumentaría la pobreza en el país. Dicho y hecho. En algunas regiones ya comenzaron los saqueos en supermercados y, por el momento, el saldo que arrojan es el de un muchacho de 13 años asesinado.


La muerte violenta de Ismael Ramírez, que es como se llamaba el chico, no está del todo clara. Las primeras informaciones se decantaban por disparos de la policía, pero, a medida que avanza la investigación, todo parece apuntar a un arma de fabricación casera. Sea como fuere, lo cierto es que la muerte del niño ha vuelto a sacar a la luz los abusos de las fuerzas de seguridad del Estado durante el gobierno Macri.


En febrero de 2018, el policía Luis Chocobar disparó a un ladrón que, junto a otros cómplices, había apuñalado y dado muerte a un turista estadounidense. Herido de bala, el muchacho, de 18 años de edad, fue trasladado a un hospital donde falleció. También apareció muerto, después de semanas desaparecido, el militante mapuche Santiago Maldonado. Por su parte, la activista Milagro Salas, cuya puesta en libertad ha sido reclamada en diferentes ocasiones por Amnistía Internacional al Gobierno del país, continúa en prisión provisional sin una acusación firme que la respalde.


A la vista de los acontecimientos, estos últimos cinco meses están siendo pésimos, no solo para Mauricio Macri, sino para muchos argentinos. No obstante, uno de los principales apoyos del Ejecutivo, la diputada de la Unión Cívica Radical Elisa Carrió, ha declarado con una sonrisa y en actitud jocosa que, a ella, las crisis le divierten “porque me generan adrenalina”. Por lo que se ve, Carrió se olvida, no solo de aquellos que sufren el rigor de los recortes, sino de que ningún gobierno radical o apoyado por radicales ha acabado su mandato en la historia de Argentina".


Para rematar, carga las tintas sobre la dirigencia y sociedad argentina, rozando el "que se vayan todos": "Definitivamente, la situación actual del país podría resumirse con el título de una de las películas más exitosas de las financiadas en los últimos años por el INCAA, organismo que, por cierto, también ha sufrido los ajustes del Gobierno: “No sos vos soy yo”. No sos vos, Argentina, son ellos, y cámbiese el pronombre por Macri, Carrió, Chocobar, Boudou, Dujovne o quien corresponda.

 
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