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INVAP no es magia PDF Imprimir E-Mail
viernes, 03 de agosto de 2018

Una empresa altamente competitiva a nivel internacional

De un lado de la mesa se alzaba (y sigue haciéndolo) un gobierno que mira a la investigación y el desarrollo como un gasto, entre otras, que no custodia la reducción del déficit fiscal (exigencia del FMI). Del otro lado pesaba y con fuerza la defensa de las fuentes de trabajo de más de un millar de científicos y técnicos del más alto nivel de formación que, desde hace meses, vienen cobrando sus sueldos en cuotas. Fiel a un estilo de comportamiento muy transitado por los miembros de la comunidad científica, entre la confrontación y la negociación los directivos de Investigaciones Aplicadas S.E. (INVAP) eligieron sentarse con el Ejecutivo (en este caso el Jefe de Gabinete Marcos Peña) y consiguieron la promesa de un desembolso a partir de mediados de agosto de 300 millones de dólares que hará previsible su gestión en tanto se mantienen los contratos y el flujo de fondos por los próximos tres años.







Al término de un encuentro del que participaron el gobernador rionegrino Alberto Weretilnek; el ex y actual ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva Lino Barañao; el presidente de INVAP Héctor Otheguy; el gerente general de esa sociedad, Vicente Campenni; el secretario de Coordinación Interministerial, Mario Quintana; el secretario de Planeamiento y Políticas en Ciencia y Tecnología, Jorge Aguado, y el ministro de Economía de Río Negro, Agustín Domingo, se aseguró que están garantizados 15 contratos que estaban en revisión por 300 millones de dólares. Así mismo se confirmó que a partir de mediados de agosto se dará inicio a un cronograma de pagos, con un desembolso inicial de 1.050 millones de pesos, que se extenderá hasta 2020.


Marcos Peña anunció que “en una reunión de trabajo alcanzamos soluciones en torno a la situación de INVAP, una empresa líder para el país en innovación y realmente un orgullo para todos los argentinos".


El funcionario prometió que en agosto se hará el primer desembolso de la deuda, “lo que le dará a la empresa tranquilidad en el día a día, siendo una de las prioridades fijadas por el presidente Mauricio Macri, en el marco del esfuerzo fiscal que estamos realizando los argentinos para alcanzar el equilibrio".


Por su parte, el gobernador de Rio Negro adelantó que "habrá un trabajo conjunto de acá a diciembre, para resolver el perfil competitivo y de trabajo que tendrá la empresa, más allá de los 15 contratos confirmados” mientras que el gerente general de INVAP, Vicente Campenni, agregó que están en "negociaciones con más de 10 países en proyectos que les permitirán seguir produciendo”.


Los problemas que la empresa venía afrontando se hicieron públicos con las declaraciones del presidente Macri afirmando que los contratos que la Nación había firmado con INVAP eran de la “época de la magia y la plata no está”.


La frase, poco feliz en épocas de asombrosos juegos financieros y una sensacional fuga de capitales, fue percibida como parte de la postura anti desarrollo autónomo de ciencia y tecnología del actual gobierno (que acumula, entre otros, recortes en el ministerio del área, el CONICET o el INTI) y provocó la inmediata reacción de los no dispuestos a rifar la más importante fábrica de tecnología de punta que tiene la Argentina que goza, además de reconocimiento mundial.


INVAP, una empresa insignia para los que hacemos ”Informe Industrial”, no necesita presentación. Pero podemos recordar que fundada por Conrado Varotto en un pabellón del Instituto Balseiro, fue impulsada durante más de 40 años por un equipo de primer nivel que comandó Héctor Otheguy con el que recorrieron el mundo ganando licitaciones en las que compitieron con empresas líderes y en las que invariablemente su propuesta fue reconocida como la mejor, aunque en ocasiones no pudo concretarse el correspondiente contrato por la imposibilidad de acompañar la oferta tecnológica con un financiamiento parecido al que brindan las grandes economías desarrolladas del mundo.


Elogiada por su flexibilidad, INVAP que desde sus inicios consiguió niveles notables en el desarrollo de la energía nuclear, fue capaz de estructurar proyectos espaciales, industriales, de defensa y seguridad y, entre otros, sistemas médicos y comunicacionales cuyos nombres pueden ser OPAL (reactor construido en Australia); reactor ETRR en Egipto; SARA (Sistema aéreo robótico); Pallas, RSMA (radar secundario monoimpulso), radar primario argentino 3D y, entre otros logros, las misiones SAOCOM.


En momentos de extendida confusión conceptual e informativa, como los que vivimos, hay que remarcar que INVAP, que invariablemente reinvirtió todas sus ganancias, es una empresa que se autofinancia y que el gobierno argentino es uno de sus clientes, (como puede y debe serlo el de los Estados Unidos con la Lockheed Corporation, sólo como ejemplo).


Respecto a la situación por la que atraviesan, ellos mismos se definen como una empresa que desarrolla proyectos tecnológicos complejos que abarcan desde reactores de producción de radioisótopos, satélites de observación de la Tierra y de comunicaciones, sistemas de radares y centros de medicina nuclear.


Aclaran que “el 100% de sus ingresos provienen de la ejecución de los contratos de provisión de tales sistemas de los que la empresa vive desde hace más de cuatro décadas”. Y agregan que “INVAP tiene una facturación anual aproximada de 200 millones de dólares y hoy cuenta con un saldo de ejecución de contratos confirmados de más de 800 millones de los cuales dos tercios corresponden a contratos de exportación. Aunque algunos de los contratos firmados con el Estado Nacional se encuentran en estado de revisión, esta situación no afecta al backlog (trabajos confirmados pendientes de ejecución) que, tal como fuera mencionado, es de 800 millones de dólares. Es importante remarcar que este backlog se mantiene constante ya que INVAP ha logrado compensar los proyectos nacionales actualmente en revisión con la firma de tres grandes proyectos de exportación (Brasil, Bolivia y Holanda)”.


Parece ocioso subrayar que en el siglo XXI los países importantes en el orden internacional no son los que esperan las lluvias y una buena cosecha para apuntalar el crecimiento. Los estados-nación en este siglo y desde el anterior, se dividen entre los que saben y los que no.


Si el conocimiento establece la línea divisoria entre los que pueden apostar al futuro y los que quedarán relegados para siempre, la Argentina (al igual que los países del primer mundo al que se busca pertenecer) necesita de un Estado que sea socio y garante de las mejores políticas en ciencia y tecnología aplicadas a la producción y al desarrollo. En esa estrategia, INVAP es un ejemplo que se debe proteger y atesorar en la medida en que – en las antípodas del truco y de la magia - representa lo mejor que tiene nuestro país para imitar.


Informe Industrial - Síntesis de economía y política industrial N° 474 - Martes 31 de Julio 2018

 
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