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Un genio que sabía lo que quería PDF Imprimir E-Mail
miércoles, 28 de marzo de 2018

“Mi meta es simple. Entender completamente el universo, por qué es como es y por qué existe”.

Simple, ¿no? Como seguro ya escuchaste, Stephen Hawking dejó este mundo, a los 76 años de edad. A los 21 le diagnosticaron esclerosis lateral amiotrófica (ELA), y le dieron 3 años de vida. Vivió 55 años más.

Felipe Ramírez *





Durante buena parte de ese medio siglo, Hawking solo podía mover un único músculo de la cara, y solo se podía comunicar a través de su voz digital. Aun así, escribió varios libros y decenas de ensayos.


Personalmente, solo leí la famosa “Breve Historia del Tiempo”. Irónicamente, lo hice después de una operación en el pie que me dejó un mes en cama.


Pero volvamos a Hawking.

Dio clases de matemática teórica en la Universidad de Cambridge por 20 años, fue pionero en la investigación de los agujeros negros, ganó incontables premios científicos y títulos honorarios y hasta rechazó ser nombrado caballero por la reina de Inglaterra.


Viajó por todo el mundo. Fue de Chile hasta Isla de Pascua. Estuvo en Sudáfrica, España y hasta estuvo afuera en la atmósfera, flotando por unos segundos en un avión especial.


Se casó dos veces, se divorció dos veces y dijo que las mujeres eran… “un absoluto misterio”.


Tuvo tres hijos y su hija escribió un libro de física teórica para niños.


Apareció en Los Simpsons.


¿Qué más?


Sí, por supuesto, hizo una fortuna en su carrera.


Al menos US$20 millones.


Nada mal para alguien incapaz de moverse, ¿no?


Entonces… ¿qué dijo este hombre sobre toda esa riqueza?


Sería la última persona en negar la importancia del dinero”.


Pero… y esto es lo que me gusta: “no sé qué haría con un caballo de carreras o un Ferrari… así que ahora veo al dinero como un facilitador, como un medio para alcanzar un fin – ya sea para ideas, salud o seguridad – pero nunca como un fin en sí mismo”.


Porque es el trabajo, lo que quieres, lo que le da sentido y propósito a una vida que, de lo contrario, estaría vacía. Palabras suyas.


Entonces, mi pregunta es la siguiente: si así fue para una persona a la que el destino le dio condiciones que muchos de nosotros ni siquiera podríamos soportar, ¿es posible que esto aplique también para el resto de nosotros?


¿Podría aplicar esto al mundo de las inversiones?

Sí. Porque el dinero en sí mismo no es tan gratificante. Como dijo Hawking, es un medio para alcanzar un fin.


Parece una tontería. Pero lo parece porque es verdad.


El dinero no puede ser la única razón por la que haces lo que haces. De lo contrario, nunca alcanzarás lo que de verdad estás buscando.


Si para Hawking esto funcionaba, para nosotros también.




* El Inversor Diario

 
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