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Los múltiples desafíos de la Revolución Industrial 4.0 PDF Imprimir E-Mail
viernes, 22 de septiembre de 2017

El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), licenciado Miguel Acevedo, a pedido de Informe Industrial, aborda en esta nota el análisis de los cambios tecnológicos-culturales que plantea la cuarta Revolución Industrial al entramado productivo de nuestro país.

Miguel Acevedo





La Cuarta Revolución Industrial ya está entre nosotros. El mundo, paulatinamente, va dejando de ser el que conocimos para proponernos nuevos desafíos, cambios que nos obligan a repensar las formas en las que nos relacionamos con nuestras actividades cotidianas como industriales. En este contexto, ¿cómo adaptarnos para que este pasaje nos ayude a insertarnos de manera inteligente en el comercio internacional? El conjunto de innovaciones que impulsa esta cuarta Revolución Industrial exceden los márgenes de la tecnología, es un fenómeno que atraviesa las relaciones humanas, laborales, entre sectores y las formas en las que concebimos nuestras actividades cotidianas. Es más una cuestión integral que circunscripta a esferas separadas.


Como primer acercamiento a una estrategia dinámica que contemple este punto de partida, es importante entender a la innovación como un nexo entre presente y futuro, la autopista que nos conduce de la mejor manera hacia el porvenir. Procesos como el del pasaje a la Industria 4.0 requieren de nuestro sector esfuerzos que conviertan aquello que es novedoso en un activo continuo.


El ejemplo de los mercados disruptivos es claro, nos muestra cómo los industriales tenemos que adaptarnos a modelos más flexibles de producción, que puedan modificar productos en función de los cambios en los perfiles la demanda. Así como la tecnología y los procesos productivos se sofistican, la demanda hace lo propio. Son fenómenos que se dan en paralelo y alejados de las lógicas estancas como las que podríamos atribuirle –en trazos muy gruesos y a los fines expositivos– al fordismo.


La Revolución Industrial 4.0 redefine un vector importantísimo y que desde la Unión Industrial Argentina trabajamos periódicamente con nuestros departamentos técnicos: la competitividad. Para competir en este mundo globalizado, ganando mercados y generando empleo de calidad, la incorporación de las nuevas tecnologías –tanto en la producción como en el desarrollo de los negocios– se vuelve crucial e indispensable para nuestro sector. Es decir, la competitividad se ha transformado en un significante en constante reconfiguración, evolucionando en la búsqueda de un significado que nunca esta clausurado. IIoT (Industrial Internet of Things), Big Data, Data Mining, Data Analytics, Robótica Colaborativa (Cobot) y Realidad Virtual, Realidad Aumentada, Inteligencia Artificial e Impresión 3D son algunos de los desarrollos que sin duda están cambiando la noción de competitividad y ya están dando ventajas competitivas en todo el mundo.


Este camino que ya estamos recorriendo en Argentina tiene como protagonistas indiscutibles a las inversiones privada y pública. El objetivo de hacer confluir virtuosamente a la Revolución Industrial 4.0 y a la economía productiva es una responsabilidad compartida que necesita de lo mejor de ambos sectores. Concretamente, esa sinergia debe enfocarse en aumentar la inversión en investigación y desarrollo, que es lo que hacen países líderes en la materia como Alemania, donde ellos invierten un 3% del PBI en I+D+I, nosotros sólo alcanzamos un 0,6%. Nuestra meta debe ser duplicarlo en los próximos 5 años.


Desde la UIA trabajamos complementariamente con instituciones como el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y la Comisión Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) a nivel nacional y, a través de cámaras locales, con las correspondientes agencias provinciales. También estamos difundiendo entre nuestros socios aquello que sucede a nivel global en esta materia, los mecanismos de financiamiento disponibles para que las empresas puedan afrontar los cambios necesarios –manteniéndose competitivas en su crecimiento– y la agenda educativa que involucra al sector productivo.


La incorporación de las innovaciones de la Revolución Industrial 4.0 exige mucho más que el carácter testimonial de la divulgación, implica el compromiso de las gremiales empresarias para acompañar las implementaciones en las PyMES y parques industriales de toda la Argentina.


En este contexto, el eco de una pregunta interpela a todo el entramado productivo argentino: ¿cómo deberían abordar las empresas industriales los cambios tecnológico-culturales de la Revolución Industrial 4.0? La respuesta amerita una división inicial en dos ejes. El primero es macro: la decisión estratégica de nuestros gobiernos nacionales, provinciales y municipales de tener un país industrializado, moderno, competitivo. Una Argentina con empleo de calidad, donde las políticas públicas incidan directamente en las capacidades de nuestras empresas para adoptar todas estas tecnologías.


Esta agenda contempla cuestiones macro indispensables: financiamiento, apertura de mercados externos y resguardo del mercado interno frente a la competencia desleal. Así como regulaciones legales, logísticas, sindicales, entre otras. Este conjunto de decisiones es el que brinda el contexto para que las empresas puedan abordar el cambio tecnológico con posibilidades de éxito.


El segundo eje está relacionado con una mirada más micro. Cada empresa debe observar hacia adentro, entender dónde está posicionada y planificar la utilización inteligente de las herramientas tecnológicas disponibles en su vertical.


En un contexto económico desafiante, los cambios de la cuarta Revolución Industrial deben ser protagonistas de los programas de transformación digital que las empresas llevan adelante. El costo de no hacerlo es quedar rezagados y resulta muy alto. Como país no podemos ni debemos pagarlo. La transformación digital es necesaria en todos los ámbitos de la empresa, tanto en la mejora de procesos productivos, como en la gestión comercial y financiera, logística y para el aspecto comunicacional.


Estos cambios tecnológico-culturales no son otra cosa que oportunidades para las empresas argentinas de insertarse en los flujos del comercio global, reduciendo paulatinamente la brecha de competitividad que nos separa de países desarrollados. Es importante que el proceso sea apuntalado desde el sistema educativo, con el apoyo a la ciencia básica y la tecnología aplicada, y llevando la modernización a las estructuras administrativas.


El siglo que comienza puede transformarse en la plataforma definitiva de despegue para Argentina. La cuarta Revolución Industrial puede hacer confluir en una lógica virtuosa a todos los sectores de la economía, haciéndolos abandonar binarismos y transformándolos en socios para el desarrollo integral del país. La verdadera revolución comienza en el mundo de las ideas. El desafío está en marcha, nos aguarda el futuro.


Informe Industrial, Síntesis de economía y política industrial N° 468, miércoles, 20 de septiembre 2017

 
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