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Comercio exterior: ganadores y perdedores en el Norte y el Sur PDF Imprimir E-Mail
martes, 21 de marzo de 2017

Tras el referéndum del Brexit y las elecciones en Estados Unidos, en todos lados los comentaristas han debatido quiénes son los ganadores y perdedores cuando se trata de comercio exterior. La mayoría de los economistas concuerdan en que un mayor intercambio comercial en general es bueno, pero que su impacto puede variar de forma dramática. La relación entre comercio exterior y desigualdad se vuelve entonces menos obvia.

Julián Messina + y Andrew Powell *





Por empezar, los impactos del comercio exterior sobre la desigualdad pueden ser muy distintos en economías industrializadas y emergentes. En las primeras, donde la oferta de trabajo calificado es más abundante, el comercio exterior bien puede reducir aún más los salarios más bajos; pensemos en que más empleos no calificados sean desplazados a otros países donde el trabajo no calificado es más barato. Pero en las economías emergentes, donde el trabajo no calificado es más abundante, la demanda de trabajadores menos calificados podría aumentar, produciendo el efecto exactamente opuesto. Según esta visión, el comercio debería reducir la desigualdad en las economías emergentes. Por otro lado, nuevas teorías del comercio que se centran en la productividad de distintos tipos de firmas podrían apuntar a un aumento de la desigualdad como en los países más ricos.


Entonces, ¿qué sucedió en América Latina? En la gran liberalización comercial de los años 90, los salarios en industrias protegidas —muchas de las cuales empleaban gran cantidad de trabajadores de baja calificación— se redujeron para sobrevivir la competencia extranjera. También se crearon empleos nuevos con altos salarios. Un caso de estudio interesante es el impacto de NAFTA en México. La introducción del acuerdo de libre comercio destruyó algunos empleos manufactureros de bajo valor agregado en industrias que solían estar protegidas. Pero creó empleos con mejores salarios al conectar firmas mexicanas con sus pares norteamericanos. Además, impulsó las exportaciones, y probablemente produjo impactos positivos en general; hubo un aumento de los salarios y una significativa reducción de la pobreza.


La década de 2000 fue distinta. Los exportadores de materias primas, en particular en América del Sur, se beneficiaron con el auge sin precedentes de China. El país asiático creció a una tasa promedio de más de 10% anual durante 10 años y se convirtió en la segunda economía global, ¡similar a sumar una economía del tamaño aproximado de Argentina todos los años! Los cambios en distintas industrias y dentro de las mismas en América Latina en beneficio de los trabajares de baja calificación en momentos en que la región había adquirido mejores habilidades creó situaciones de escasez de trabajadores de baja calificación, e incrementó sus salarios. Pero claramente lo que estaba sucediendo iba mucho más allá de los cambios en el comercio exterior que favorecían reducciones de la desigualdad. Algunos países aprovecharon el crecimiento rápido para modificar regulaciones del mercado laboral (aumentando y endureciendo la aplicación del salario mínimo) y otros profundizaron redes de seguridad como transferencias condicionales de efectivo.


La relación entre comercio exterior, pobreza y desigualdad es compleja, y es posible que sea distinta en América Latina y el Caribe que en Estados Unidos y el Reino Unido. Siempre es probable que los cambios en el comercio exterior produzcan ganadores y perdedores a nivel microeconómico. Los gobiernos pueden implementar políticas para compensar a los perdedores y asegurarse de que quienes terminan desempleados tengan alternativas. Pueden brindar programas, por ejemplo, para que los trabajadores adquieran las habilidades que necesitan. La próxima edición del libro insignia del BID, Aprender mejor: Políticas públicas para el desarrollo de habilidades, analiza qué políticas públicas funcionan, y cuáles no, para mejorar las habilidades de la fuerza laboral. Un mayor crecimiento podría generar recompensas para muchas personas en muchos países. Pero sus impactos potencialmente negativos sobre unos pocos que no se benefician deberían ser paliados.


El informe macroeconómico 2017 de América Latina y el Caribe del BID considera los aspectos positivos y negativos de la integración comercial en la región. También contiene una propuesta concreta sobre cómo debería avanzar la región, y encontrar un camino para crecer más en un escenario comercial global nuevo y muy incierto. Regístrese aquí para recibir un email cuando el informe esté disponible para ser descargado.


+ Julián Messina es actualmente economista investigador del Departamento de Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Antes de unirse al BID, trabajó en el Banco Mundial y el Banco Central Europeo. Fue profesor en las Universidades de Barcelona GSE, Georgetown, Girona, Frankfurt y Mainz. Sus proyectos de investigación incluyen la economía del trabajo, la macroeconomía aplicada y la economía de la educación. Es autor de tres libros, incluyendo dos de los informes más importantes sobre América Latina del Banco Mundial. Su trabajo ha sido publicado en revistas académicas el American Economic Journal: Macroeconomics, Journal of Economic Perspectives, Economic Journal, Journal of the European Economic Association y Labour Economics. Frecuentemente aparece en blogs populares y medios de comunicación, incluyendo The Economist. Tiene altos niveles de experiencia en asesoría a gobiernos en América Latina, Europa y Asia. En 2002 Dr. Messina obtuvo un PhD del Instituto Universitario Europeo.

* Andrew Powell es el Asesor Principal del Departamento de Investigación (RES). Llevó a cabo sus estudios de pregrado, maestría y doctorado en la Universidad de Oxford. Hasta 1994 se dedicó a trabajar en la academia en el Reino Unido como becario en el Nuffield College de Oxford y fue profesor asociado (catedrático) en las universidades de Londres y Warwick. En 1995 trabajó en el Banco Central de Argentina donde fue nombrado Economista Jefe en 1996. A finales de los años noventa representó a Argentina como diputado G20/G22 y fue miembro de tres grupos de trabajo G22: resolución de crisis, fortalecimiento de sistemas financieros y transparencia. En 2001 regresó a la academia a la Universidad Torcuato Di Tella (Buenos Aires, Argentina) como profesor y director del Programa de postgrados en finanzas. El Dr. Powell ha sido investigador visitante en el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Universidad de Harvard. Él se vinculó a RES en 2005 como Economista Investigador Líder y en 2008 se desempeñó como Asesor Económico Regional para los países del Caribe, y luego regresó a RES como Asesor Principal. Ha publicado numerosos documentos académicos en prestigiosas revistas académicas en temas como mercado de materias primas, administración de riesgos, rol de las multilaterales, regulación, banca y finanzas internacionales. Recientemente editó el libro Calidad de vida en las ciudades latinoamericanas: mercados y percepciones. Actualmente su trabajo de investigación se enfoca en las consecuencias económicas de la reciente crisis financiera global, flujo de capitales y regulación macro prudencial y bancaria para las economías emergentes.




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